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RETRATO DE UN POETA
a Gogui y Carlos "Tata" Herrera
Javier Heraud, poeta
muerto al cruzar el río Madre de Dios, baleado
por turbios mayorales de ceniza,
cantor que fuiste de aguas y de
pájaros, libre
guerrillero cuzqueño, combatiente guitarra
de América insurrecta,
compañero.
Javier Heraud, soldado
muerto al cruzar la madre de los ríos
que como un dios de greda jocunda se despeña
desde la luna andina, verde de temporales,
a la semilla de tu canto!
(Javier, hijo del cholo
que enfermó de universo pero sigue
peruanamente vivo para toda la muerte.
Hijo del cholo César; nieto remoto, chozno
del inca solitario
junto al Guadalqivir, que recordaba
los choclos de oro, las acequias puras
de la patria cautiva,
y en páginas de fierro y de nostalgia recuperó su sangre: su altiplano mestizo.)
¿En dónde crece tu simiente hermano?
Como un árbol tenaz, o mejor como el último
maizalito cumbreño que riegan tus paisanos
en la altura increíble,
así sacudes el follaje invicto
que subirá en mazorcas de prieta sabrosura
a la boca y alma de tu pueblo!
Javier Heraud, soñabas
y cantabas el hondo resplandor de la vida,
cuando fuiste a morir, fusil
en mano, verso
en bandolera,
y, lo que son las cosas, justo en mitad
de un río, dios de las madres
aguadoras, dios de las madres sembradoras, dios de la madres alfareras...
Cuando cae un poeta tiembla la luz del mundo.
Y más, cuando el que cae
lleva en su corazón la poesía
como un fuego dichoso ardiendo al aire libre,
como un antiguo oficio de ternura:
"Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de morir
entre
pájaros y árboles."
Javier: desde el caliente
surco continental de la esperanza
Luis de la Puente Uceda te agavilla los sueños,
Hugo Blanco recoge
tu errante yaraví por la quebradas,
y en la llaga solar de los ponientes
una sombra sin paz, el destrozado
Condorcanqui
Gabriel,
besa
tu frente, ciñe
tu casi adolescente
desventura
con el viejo estandarte comunero,
y marcha junto a ti, junto a los dioses
padres y madres de tu tierra: ¡ríos
donde abrevan
al alba
los guacamayos, las
corzuelas, toda
la gracia
de la vida,
la invencible tibieza del corazón del hombre!
envio TH
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